lunes, 19 de marzo de 2012

Pocholo y sus pompas múltiples



por Juan Manuel López Baio
19.marzo.2012

Pocholo es el que observa al protagonista. Primer sorpresa: Néstor Navarría, quien anteriormente nos había ofrecido una actuación emocionante al interpretar al sufrido boxeador 'Bengala' en la obra del mismo nombre, en esta ocasión será Tintín, el sodero y repartidor que a puras reminiscencias y diálogos imaginarios evocará en nosotros la nítida imagen de su amigo Pocholo, que da nombre a esta pieza. Pocholo, físico especializado en la teoría cuántica de los mundos múltiples paralelos, acerca de la cual instruye a Tintín con analogías gaseoquímicas que el sodero se apropiará con proletario lirismo, de acuerdo a su propia experiencia cotidiana con el compresor de gas para los sifones.

Mientras tanto, Pocholo mira trabajar a Tintín. Lo mira, fuma y llora. Y Tintín se enerva, “¡¿Por qué llorás, Pocholo?!” Y se larga a contarnos sobre su amigo, sobre su pasado y sobre su propia vida; hilando historia tras historia, vamos sabiendo de los sueños de la infancia, de la sodería que le dejó el viejo, de las andanzas de su gato Homerito, de Wanda el amor perdido, de los aprietes de “la marca” para quedarse con el reparto.

viernes, 16 de marzo de 2012

Hámster


por Juan Manuel López Baio
16.marzo.2012

Es difícil hablar sobre Hámster, porque allí donde más fascinación ejerce sobre mi mirada es donde más torpes se vuelven las palabras para comentar la singularidad de su atracción. Si me limito a enunciar la trama, la simplificación que opero resulta banal: una chica aparece encerrada en un cuarto blanco sin puertas, con sólo un banquito en el centro, no entiende donde está, se pone nerviosa, quiere salir.

En cuanto la obra avanza y la chica suelta progresivamente la rienda de sus pensamientos y de su lengua, vamos comprendiendo, a través de su verborragia hilarante y reveladora, que la figura del encierro pulcro y austero en el que se encuentra confinada traduce un estado espiritual muy específico: la angustia que aparece cada vez que nos descubrimos como seres acotados por nuestros propios prejuicios y mandatos autoimpuestos, dándonos obstinadamente contra la pared de nuestra incertidumbre, compelidos a ir y venir siempre por el mismo camino trillado, girando en falso como una polilla desahuciada alrededor de nuestro miedo al fracaso.

jueves, 1 de marzo de 2012

Adónde van los muertos (lado A)

(publicada en Geoteatral)

A poco menos de un año de haber visto el lado B, me encuentro finalmente con el esperado reverso de esta singular pieza del grupo Krapp. Aquella había sido una obra que tematizaba la tarea de un grupo de teatro en torno a una producción escénica que aún no existía. Ésta viene a ser el resultado imaginario de esa tarea; imaginario en tanto que el nexo entre las dos instancias no escapa de ser uno más de los artificios empleados para abrir sentidos, siendo desconocido (para el público) el proceso concreto vivenciado por el grupo.