sábado, 29 de septiembre de 2012

Los lindos





Los lindos
por Juan Manuel López Baio
29.septiembre.2012

SiLos lindosremite por anticipado a una condición o una categoría, o en todo caso a un cierto recorte socio-etario contemporáneo, ¿qué estarían afirmando acerca de él los cuerpos que nos encontramos en el espacio de la representación? El relato de estos cuerpos calientes y tristes, aburridos y con mala conciencia, no admite marco chochiológico previo que lo valide como una didáctica escénica o tesis del esplín pequeñoburgués. Nos coloca más bien en el momento anterior, acotado pero mucho más interesante (en términos teatrales, que de eso se trata), del experimento, que en este caso consiste en la experiencia compartida de un fracaso: la imposibilidad de trascender la propia banalidad.

Un terapeuta escritor, una actriz, una socióloga y un cineasta. Cuatro amigos, compañeros de ruta que arrastran las marcas vergonzantes de una anónima adolescencia compartida. La escena es el centro de la habitación, un sillón, una mesita con el kit whyskero y otros pocos elementos denotan el ámbito doméstico de los personajes; el público rodea a los intérpretes en un cercano perímetro de sillas. La extrema proximidad y el uso cálido de luces tenues instalan de inmediato una gran intimidad.